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Categoría: Cultura y Educación
BOCATA SOLIDARIO
Autor: Juan Carlos Cambero

Un año más las madres del alumnado del colegio de La Granja, en colaboración con un amplio elenco de colaboradores de toda la comarca, se embarcan en el bonito proceso de recaudar fondos para una causa. Este año toca el campamento Brisa de Esperanza de Sierra Leona (África).

Quizás me confunda, pero este año es el primero en el que claramente dice a dónde va dedicada la recaudación obtenida sin tener que preguntar, con las distorsiones que se pueden crear. Un año pregunté para donde iba la recaudación y me dijeron dos sitios distintos, este año lo tengo claro.

La forma de obtener el bocadillo solidario es comprando una papeleta en la misma escuela o a cualquiera de los colaboradores. Este año le voy a dar un tirón de orejas a esas personas que compran una papeleta y después no van a comerse el bocadillo en compañía de todos. Creo que la solidaridad la debemos mostrar incluso allí mismo y es que este año he notado menos presencia que otros y he visto muchos bocadillos hechos sin posibles dueños.

La organización cuando vende una papeleta pregunta si va a comer el bocadillo y dependiendo de la contestación se apunta en la papeleta. Si 200 personas dicen que no van, no se hacen esos bocadillos; pero si 500 dicen que van, se hacen 500 bocadillos con la seguridad de que vamos a estar allí 500 personas.

La Organización no debe ni puede ir haciendo y dando bocadillos según vienen a por ellos porque la explicación es muy sencilla: ¿qué hacemos con los bocatas de tortilla? ¿hacen las tortillas en ese momento?.

Creo que lo más lógico es el compromiso personal de ir.

Lo llevo pensando todos los años: el contenedor de la basura. ¿Qué pinta el contenedor de la basura a la sombra donde nos metemos al refugio de los implacables rayos primaverales de Lorenzo?. El próximo año lo “jhondeo” lejos para que no huela.

Este año hemos notado la mejoría que todos deseábamos, la sombra. Aunque no hizo mucho calor ese día, se agradecía el verde y la sombra de esos árboles que con el paso del tiempo han crecido.

Una espléndida forma de colaborar aportando algo que nos sobra a quienes les hacen falta. Sirva este día también como de confraternización.

Agradezcamos la labor solidaria a todas las personas que hacen posible este evento y que haya más asistencia el próximo año, porque para aquéllos que ese día no se mantengan con un bocadillo, que vayan algo comidos o tomen algo a la vuelta en recuerdo de esa gente necesitada.

Nos vemos el próximo año.