 La forma de obtener el bocadillo solidario es comprando una papeleta en la misma escuela o a cualquiera de los colaboradores. Este año le voy a dar un tirón de orejas a esas personas que compran una papeleta y después no van a comerse el bocadillo en compañía de todos. Creo que la solidaridad la debemos mostrar incluso allí mismo y es que este año he notado menos presencia que otros y he visto muchos bocadillos hechos sin posibles dueños.
La organización cuando vende una papeleta pregunta si va a comer el bocadillo y dependiendo de la contestación se apunta en la papeleta. Si 200 personas dicen que no van, no se hacen esos bocadillos; pero si 500 dicen que van, se hacen 500 bocadillos con la seguridad de que vamos a estar allí 500 personas.
La Organización no debe ni puede ir haciendo y dando bocadillos según vienen a por ellos porque la explicación es muy sencilla: ¿qué hacemos con los bocatas de tortilla? ¿hacen las tortillas en ese momento?.
Creo que lo más lógico es el compromiso personal de ir.
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