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Simplemente será colocar la varilla con los rodamientos en un torno y meter la hélice.
Primero, se da una mano fina de barniz a la zona previamente lijada. Al mover la hélice lentamente observaréis que tenderá a caer más de una pala. Eso quiere decir, lógicamente, que una pesa más que la otra; generalmente la fibra pesa más que la madera.
Segundo, aplicar más barniz a la pala que menos pese hasta quedarla completamente equilibrada.
Ya veréis como la cosa es tan sensible que al mínimo toque de pincel os puede hacer variar el peso de las palas.
Si utilizáis rodamientos viejos, procurar lavarlos bien con gasoil y comprobar que su pista interior no está rallada. Eso se observa al tacto haciéndolo girar y comprobando que no suena. De todas las formas, creo que el coste de hacer este “artilugio” no os va a llevar a la ruina, y no lo digo porque la hélice no quede bien equilibrada y se os fastidie el motor; porque la mayoría de las veces nos creemos lo que nos dicen los demás y lo que nosotros hacemos lo desconfiamos.
No os creáis eso de que las cosas pagadas son mejores que lo que uno hace.
Gratas vistas desde Granadilla.
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