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Categoría: Cajón de sastre
EQUILIBRAR UNA HELICE
Autor: Juan Carlos Cambero

¡Bueno bueno bueno!. Vamos con la continuación de la reparación de hélices con fibra de vidrio.

Tenemos la hélice lijada con lija de agua, que es lo mismo que decir que la tenemos lisa y limpia como una patena; ahora los pasos a seguir son:

- Hacer el “chisme” para equilibrarla.
- Aplicarla barniz.
- Hacerla girar para ver de qué aspa tiene más peso.
- Dejarla reposar para que el barniz seque bien.

Estos son los elementos necesarios para hacer un “equilibrador” de hélices. También se puede utilizar un solo rodamiento que se colocaría en el centro del interior de la hélice, pero si os agenciáis dos rodamientos mejor.

- Si puede ser, dos rodamientos que encajen perfectamente dentro de la hélice. Si no es posible porque los rodamientos no tienen la medida exacta, utilizar un trozo de tubo como el de la figura para que todo haga una única pieza, girando la hélice dentro del tubo y de los dos rodamientos

- Una varilla de corrugado o similar que entre por los rodamientos.

Simplemente será colocar la varilla con los rodamientos en un torno y meter la hélice.

Primero, se da una mano fina de barniz a la zona previamente lijada. Al mover la hélice lentamente observaréis que tenderá a caer más de una pala. Eso quiere decir, lógicamente, que una pesa más que la otra; generalmente la fibra pesa más que la madera.

Segundo, aplicar más barniz a la pala que menos pese hasta quedarla completamente equilibrada.

Ya veréis como la cosa es tan sensible que al mínimo toque de pincel os puede hacer variar el peso de las palas.

Si utilizáis rodamientos viejos, procurar lavarlos bien con gasoil  y comprobar que su pista interior no está rallada. Eso se observa al tacto haciéndolo girar y comprobando que no suena. De todas las formas, creo que el coste de hacer este “artilugio” no os va a llevar a la ruina, y no lo digo porque la hélice no quede bien equilibrada y se os fastidie el motor; porque la mayoría de las veces nos creemos lo que nos dicen los demás y lo que nosotros hacemos lo desconfiamos.

No os creáis eso de que las cosas pagadas son mejores que lo que uno hace.

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