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Categoría: Cajón de sastre
REPARACION DE UNA HELICE
Autor: Juan Carlos Cambero

La fibra de vidrio es un tipo de resina que se utiliza en multitud de casos y porqué no para reparar esa hélice que se le han roto las puntas o que tiene un pequeño golpe que es muy grande para arreglarlo con pegamento tipo ciano.

Permítanme contar que cierto día envié una hélice cascada a arreglar y la verdad es que tenía mal arreglo, por lo que la única opción que tuve fue la de comprar una nueva. La vez siguiente se me rompió otra por las puntas y me pregunté ¿si los leñazos gordos no se reparan, los pequeños los voy a intentar reparar yo?. Y me pude manos a la obra.

Ya había trabajado con fibra en el taller de aeromodelismo y sus propiedades me eran conocidas. Para aquellos que no saben como manejarla, les recomiendo que previamente hagan unas pruebas en otras aplicaciones que no sea la hélice a reparar. Como por ejemplo hacer 10 o 20 cm3 y ver sus resultados.

Es un producto pegajoso (resina) en un principio, pero después se vuelve duro; es parecido al cristal, que le das un golpe y se casca. No hace falta utilizar la llamada “manta” de resina. No vamos hacer un cuenco ni nada parecido.

Dos casos.

Primer caso: que la hélice se haga astillas. Se recogen las que se puedan y se pegan con ciano. Recomiendo abrir un poco lo astillado para que el ciano penetre todo lo posible en las rendijas de la madera que ha quedado sana y después pegar los trozos y sujetarlos con algunos “sargentos” de marquetería. No podemos quedar una pala más ancha que la otra.

Segundo caso: que solo sean las puntas. Pues todo lo que va a continuación.

Pasos:

1. Preparar el material e instrumental con el que vamos a trabajar.
2. Pegar con ciano los trozos de madera rotos, si es el caso de una hélice astillada.
3. Lijar con lija fina de madera los alrededores a reparar.
4. Hacer el molde con el “celo”.
5. Preparar la cantidad necesaria de resina (mover-mezclar la resina y el catalizador).
6. Verter la mezcla en el espacio dejado por el “celo”.
7. Esperar 24 horas.
8. Acondicionar y lijar hasta quedarla como una prolongación de la madera.
9. Pasar a la fase de barnizado y equilibrado (que dedicaré un segundo espacio).

En esta primera fotografía están los materiales que suelo utilizar. En ella se puede observar la punta de una hélice reparada, lo menos verde tirando a transparente es debido a que detrás no hay madera.

Resina de fibra de vidrio (fibra de poliéster): yo la compro en una tienda de Plasencia que se dedica a vender pinturas y cosas relacionadas con eso. Las hay de dos tipo, uno que usan los chapistas en los coches, que es pasta (yo no lo he usado) y el otro es la clásica viscosa de siempre. El bote es de dos litros y hay para incontables veces.

Por otra parte está el catalizador, que es el líquido del bote blanco pequeñito que está encima de la lata de resina y que dependiendo de la cantidad a usar se echa; es el llamado endurecedor. Un ejemplo, para una medida de una taza de café solo (esas que tienen los portugueses) echar unas gotas, menos que a un carajillo; ¡vamos que no va a saber a coñac!. Es muy poco lo que necesita, os podéis hacer una idea del bote tan pequeño que es y es la medida para los dos litros. Después está que dependiendo de la cantidad de catalizador que se eche, endurecerá más o menos rápido y si tienes prisa y te pasas lo has jodido todo. De ahí que hagáis unas pruebas antes.

Una medida de seguridad: la resina y el catalizador deben estar alejados uno del otro.

Ciano y acelerador: este no es el clásico super-glu que por el poco contenido resulta carísimo. Lo compro en una tienda de venden puertas y manillas para las casas, canalones, etc. Cuando voy les digo: “ciano para las cornisas”. El me responde preguntando: “¿el acelerador también?”.

El acelerador es el espray que veis y se utiliza para que el ciano se endurezca y pegue más rápido, bueno en cuanto lo huele. Yo después de poner los “sargentos” doy un rocío.

El bote es de 50 cl y vale 8€. Parece que lo uso mucho y rompo hélices cada dos por tres, pero no, tiene otras muchas aplicaciones.

Papel de celofán: se van ajustando por medio de capas pequeñas haciendo la forma de la hélice hasta su final, para después verter el la resina por la parte superior haciendo que esta ocupe el espacio dañado. Lo suyo sería hacer un molde de una punta y cuando se rompa la hélice se llena el molde de fibra ajustando el mismo a ella. Lo intenté una vez con escayola pero no me salió bien y desistí. Esta sería lo mejor opción.

Sierra de marquetería: al quitar el papel celofán con el que se ha hecho el molde, quizás se haga necesario su uso para quitar todo eso gordo que sobra y que con la lima se hace muy pesado.

Lima: cualquier lima de hierro vale para ir reduciendo la fibra antes de aplicar la lija. Recordar que cuanto más seca esté la fibra mejor se limará. Esta suele hacerlo pasadas 24 horas.

Lija para madera: de grano grueso y la uso para comenzar a dar forma a la punta de la hélice.

Lija de agua: una vez que se confunde la madera de la pala con la fibra se aplica esta lija, que obligatoriamente la tenéis que mojar en agua.

En esta segunda fotografía se observa una hélice astillada que previamente se ha pegado y ocupando la resina de poliéster el espacio dejado por la madera en su punta.

Ya tenemos la hélice reparada y completamente lisa, es hora de ponerla en la “máquina de equilibrar” (también casera) y aplicarla el barniz, pero esa es otra lección del taller paramotero.

Digo la forma de reparación que utilizo yo que no tiene que ser la mejor ni la única. Lo bueno sería que Juan Bur nos diera unos consejitos que no impliquen mucho delatar su forma de trabajar.

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