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Categoría: Cajón de sastre
ESQUIAR EN LA COVATILLA, SIERRA DE BEJAR
Autor: Juan Carlos Cambero

Quien me lo iba a decir, aprendiendo a esquiar a los 50 años.

Siempre pensando que era muy fácil romperse una pierna, ¡que cosas!; claro está, esto no lo pienso cuando voy volando en el Paramotor.

A primeros de este año y en conversación con un alumno, éste me preguntaba ¿y tu no esquías?. Dicho y hecho, la estación de esquí de La Covatilla me esparaba.

Le tengo que dar las gracias por hacer que rompiera un tabú que tenía con el esquí, porque este año he disfrutado como un enano bajando rampas nevadas.

Yo voy a dar mi opinión, vosotros haced lo que queráis.

Foto de mi primer día con unos esquís. Los guantes de goretex y la cazadora de la moto, ese día me sobró toda la ropa.

Está muy bien, es un deporte en el que solamente hace falta hacer un desembolso inicial mínimo para saber si te gusta o no. 25€ por entrar a las pistas (famoso forfait que los hay de temporada), 17€ por el alquiler de bastones, botas y esquíes y la gasolina de subir a La Covatilla, 45 kilómetros más o menos desde Zarza de Granadilla.

Lo de la ropa… espero que  no se te ocurra ir el primer día a esquiar con un tiempo de perros, lo lógico es elegir un día soleado de invierno donde con un polar casi te vale.

Ese día, sin monitor para no incrementar gastos, comprobaras lo difícil que es mantenerse encima de dos tablas y lo fácil que es irte al suelo. Pero no le tengas miedo, de hecho yo te aconsejo que cuando veas que te vas a caer, te tires tú. Si, tírate, no hagas por mantenerte encima; tírate. Es mejor una caída controlada que otra sin controlar, recuérdalo.

Una vez hayas visto como es eso de esquiar, bueno, seguro estarás más tiempo en el suelo que de pie, puedes coger un monitor; mejor dicho: se hace obligatorio que un monitor de la Escuela Bajarana de Esquí te enseñe. Si te enseña alguien que sabe y tenga paciencia, mejor que mejor.

Es un error aprender por ti mismo, a parte de tardar en aprender, cogerás malos hábitos y tardarás mucho en comprobar que sabes esquiar. El tiempo que necesites de un monitor estará en función de tu habilidad y destreza personal para aprender. Si yo te digo que aprendí con dos horas de monitor, eso no quiere decir que a ti te pase igual. Lo mismo no te hace falta monitor o te puedes tirar un año sin aprender. Lo que debes llevar claro es que quieres esquiar y que por mucho que te caigas siempre te vas a levantar con intenciones de mejorar.

Voy con los gastos que deberás hacer una vez te hayas convencido que te gusta esquiar, porque estarás conmigo que es bonito, que lo tenemos a 45 kilómetros y no nos hemos dado cuenta.

Cada vez que alquilas son 17€ por el equipo y si lo tienes claro, un equipo propio son: 100€ unas botas normales, 200€ unos esquís, 25€ casco y 15€ los bastones. La vestimenta puede esperar un poco o hacer como yo, aprovechar la indumentaria motera. Rompo una lanza a su favor porque cada vez que me caía, rebotaba; rebotaba por efecto de las protecciones en hombros, espalda y codos, sin menospreciar lo calientito de estas prendas los días de ventisca y frío de -7º.

Es cierto, eso de ir a la última no me va mucho y no me corto un pelo por llevar indumentaria motera a esquiar, simplemente porque es más segura que la típica de esquiar.

Cuando sepas esquiar piensa lo que debes llevar puesto cuando bajas a 64 km/h por una pendiente helada. También se puede bajar más despacio.

Otra opción, para esto de la equipación, está internet; puedes encontrar buena equipación y a la mitad de precio. También está la subasta que se hace en Decatlon como por el mes de marzo, hay que estar atento. Aquí se encuentra cosas de esquiadores que cambian equipación todos los años y es que en este deporte hay mucha gente que le gusta estar a la última.

Atento el personal a esta equipación. Mono y casco del Paramotor, los esquís, las botas y los bastones porque son únicos de este deporte.

Al fondo hay unos aprendices que comprobarás como aún siendo su primer día no los verás en el suelo, mientras que tú estarás más tiempo en el suelo que de pie. Hay dos explicaciones, su punto de equilibrio es más bajo que el nuestro y no les da miedo caerse.

A la derecha está la percha de principiantes. La primera vez que la cogí me caí. Hay que meterla entre las piernas y no agacharse, solamente esperar a que te lleve, pero la primera vez es muy fácil decirlo. La percha del remonte de arriba (va a 11 km/h) es lo más parecido a un caballo desbocado, ¡ojo! en la salida cuando la cojas.

Otra cosa impresionante son las vistas que hay desde arriba, cuando más se disfrutan es comiendo el bocadillo desde el merendero.

Un día estaba yo en esos quehaceres, disfrutando del día soleado a la par que comía mi bocadillo y de vez en cuando le tiraba un golpe a una pequeña botella de vino que llevaba para que éste pasara mejor. ¡Que maravilla!.

Termino, me pongo toda la equipación y comienzo a bajar, despacito. Comencé a notar que la nieve se movía y las piernas se me doblaban, ¡que sensación más rara!. A los 200 metros me di cuenta que era efecto del vino, tenía una “regilona” de espanto. Menos mal que se tarda unos 12 minutos en subir con el telesilla (te lleva a 7 km/h) y no hay control de alcoholemia.

 Tengo muy gratos recuerdos de esos primeros días con los esquís solo ante el peligro.

No se me olvidará mi tercer día. Agobiado de subir y bajar por la pista de los principiantes, me armé de valor y me dije a mí mismo que había llegado el día de coger el telesilla. Con más valor que habilidad con los esquís, cogí el telesilla. Uno, aunque parece temerario, de vez en cuando tiene cosas de prudente. Pregunté a los que están al final del telesilla:

- Es la primera vez que subo. ¿Cuál es la pista más fácil para bajar?.

- La de la derecha, porque la de la izquierda tiene una bajada fuerte al principio – me contestaron-.

Había algo de niebla y había que bajar. Comienzo a bajar haciendo cuña, porque el paralelo aún no lo dominaba; a parte, decir que la pendiente era más pronunciada y había que ir a lo seguro. Bajo siguiendo las indicaciones azules de la pista fácil cuando se mete la niebla un poco más y pierdo la referencia azul. Me paro, hay poca visibilidad y continuo… veo una señal roja, después otra y otra.

- ¡Maldita sea!, me he metido en una pista roja.

Los esquís eran de alquiler y en nada se parecen a los que ahora tengo como propios, con aquellos no frenaba en esa pista roja y yo por allí bajando sin parar. La niebla se mete más y la visibilidad llega a los 6 metros.

- ¡Coño!, he pasado una baliza roja por la izquierda, ¿a que me he salido de la pista? (todas las iba dejando a la derecha).

Yo notaba que cada vez iba más y más deprisa hasta que caí de bruces, aunque un poco de lado; llevaba la cazadora de la moto y lógicamente reboté. Aún así no me privé de “pillar una liebre de cuatro kilos”, como decimos por aquí.

En el suelo, me vinieron al recuerdo las palabras del monitor:a posición es ir tumbado hacia delante, porque nunca nos vamos a caer hacia delante, siempre tenderemos a caer hacia atrás.

Debí romper la regla del esquiador, me caí hacia delante.

Nada, un poco de dolor en un dedo meñique y arriba a ponerme los esquís, que estaban cada uno por un sitio.

Anécdotas de estas tengo unas cuantas, y es que solo te pasan muchas cosas. Después de esto a ver si veo a alguien más de Zarza por allí y echamos un trago de vino para que nos entre regilona.