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Categoría: Botas mochila y bastón
Ruta por Río Tinto
Autor: Juan Carlos Cambero

Porque en esta página se hable de otros sitios no va a pasar nada, es más os animo a que me enviéis vuestros relatos de sitios curiosos.

Este es la comarca minera, venida a menos, de Río Tinto, Huelva.

El acceso desde Zarza de Granadilla es rápido y bueno. Todo autovía hasta Santa Olalla de Cala (Huelva) dirección Sevilla antigua N-630, al final del pueblo sale el desvío que va a Zufre y hasta Río Tinto.

Comarca minera de tiempos de los romanos y salvajemente explotada por los ingleses. Llegó a tener hasta 25.000 mineros anuales y como todas las cosas que se sacan de la tierra, hay un día que dejan de ser rentables.

Actualmente dicen los lugareños a Río Tinto tiene 5000 habitantes, cosa que dudo o por lo menos lo que uno vio no fue eso.

Paseando por el pueblo ves dos bares privados y otros dos de UGT y CCOO, se acabó, ya no hay más bares abiertos en el mes de marzo. Gente por las calles… hay más en Zarza de Granadilla con 1800 habitantes que en Río Tinto.

Movidos por la curiosidad y en conversación en el bar del hotel con gentes de allí, les preguntábamos que donde estaban metidos esos 5000 habitantes. Su repuesta fue curiosa: en el río.

¿En qué río? –preguntábamos- En el río Tinto –nos contestábamos a nosotros mismos-.

No, Huelva tiene dos ríos, el Tinto y el Odiel; la gente se va a pasar el día al río Odiel.

Aquello no nos cuadraba nada. Una localidad de 5000 habitantes que no ves a nadie por la calle, que no tiene bares, que no hay cines, en definitiva que no tiene nada, nos quieren meter “la milonga” que la gente se va a pasar el fin de semana al río. ¿Cuántos?.

Creo que estábamos ante el arte y salero de los andaluces cuando les preguntas algo y te salen por peteneras.

Lo cierto de todo es que es una comarca venida a menos, tan a menos que es muy tranquila; caso opuesto a Grazalema que está a escasos 50 km y demasiado bulliciosa.

Esta máquina ya es un poco más moderna y nos da una idea de la cantidad de terreno que hay que mover para que la explotación de Río Tinto sea productiva. A su lado un adulto y un niño nos dan una clara referencia de su tamaño.

Corte Atalaya, un agujero de 350 metros de profundidad por 1200x900 de boca; una mina a cielo abierto. Es tan grande al “buraco” que la cámara no lo saca entero. Nos decían que se tarda veinte minutos en bajar desde arriba hasta el centro, teniendo cada carril tiene una anchura de 40 metros.

A simple vista estas medidas no se observan y menos en una foto. La guía nos indicaba que al fondo había una locomotora y dos bocas de túneles, pero era muy difícil distinguirlos si no se llevan prismáticos. Claro está, por las bocas de los túneles pasaban las locomotoras, que por cierto no eran pequeñas, sino como las de un tren cualquiera.

Así es como está en la actualidad la mina Corte Atalaya.

En la anterior visita nos explicaba la guía que estaban constantemente bombeando agua y que si subía a los 15 metros sería “imposible” vaciarla. En un cálculo a ojo de buen cubero, supongo que en esta fotografía, el agua está a una altura de casi 100 metros. ¿A ver cuanto se tarda en vaciar esta piscina?.

En la actualidad Corte Atalaya no se puede visitar, está cerrada porque así lo quiere su actual dueño, la empresa Emed Tartessus, filial española de la corporación minera Emed Mining Public LTD, con sede en Chipre,

En sustitución a esta visita, se hace otra a la mina Peña de Hierro. No es lo mismo, ésta última es más pequeña.

Entra en el paquete la visita a la casa nº 22 del barrio inglés.

Interior de una casa típica de la época Victoriana que para esos tiempos iba sobrada si la comparamos con las casas de los mineros. Es curioso ver en el museo minero la casa de un minero portugués. Si has visto un chozo de pastor, has visto las casas de los mineros.

Curiosidades de la vida, este barrio donde solamente vivían ingleses tiene todos los servicios habidos y por haber, dígase hospital, escuelas, iglesia, pistas de tenis, críquet, campo de polo, …… y una valla por todo su alrededor para no mezclarse con el “populacho”. Curiosidades de los ingleses que allá por donde fueron hicieron lo mismo.

Iglesia presbiteriana del barrio inglés.

Representación de una noria romana. Río Tinto no lo descubrieron los ingleses, los ingleses se llevaron lo mejor de Río Tinto, claro está acuciada la corona española por las deudas. Los primeros en explotarlo fueron los romanos y en el museo minero te cuentan como metían a los esclavos a picar en la mina y cuando se morían iban con la escoria. O para sacar el agua utilizaban norias para subirla de un nivel inferior a otro superior y las norias si no le das vueltas no funcionan y como los romanos eran tipo listos, ponían a un esclavo en la noria inferior a moverla; éste estaba cubierto hasta la cintura de agua y como esa agua tiene un ph ácido al esclavo en cuestión se le desprendía la piel. La cosa de los esclavos no debía andar muy bien en número y para que duraran más, cuando el de abajo casi estaba en carne viva lo subían a la noria de arriba para que se recuperara y al de arriba lo bajaban a que se estropeara. Cambios gratis de puestos de trabajo ¡y que no te diera por protestar!.

Tipos listos estos romanos que nos daban a entender lo poco que valía la vida de una persona.

En el recorrido del tren minero os encontraréis con montañas de escoria procedentes de los hornos, en ésta se aprecian las formas redondeadas de las calderas.

Siguiendo el recorrido del tren minero llegamos a la estación. Mas que una estación es un cementerio de máquinas de vapor y vagones comidos por el óxido. Es curioso oír al guía decir: locomotora diesel esperando a su restauración. ¡Pobrecita! y lo que le queda.

Moleña a la que se le ven las vetas de los distintos minerales que se extraen. Lo rojo es Gosan de donde y debido a distintos procesos se saca oro y plata. Una tonelada de Gosan tres gramos de oro. Curiosidades del lenguaje, la palabra Gosan viene de lo que oían los lugareños a los técnicos ingleses cuando decían Gold Sand o arena de oro; y así muchos términos acuñados de oído.

Para recrearte la vista, nunca jamás verás un río de color rojo; nunca verás un agua tan roja correr si no vas a Río Tinto.

Si tienes piojos o algún otro parásito este es el mejor sitio para quitártelos, así lo hacen los animales del lugar: bañándose en el río Tinto.

Por mucho calor que haga seguro que a nadie se le ocurre darse un baño para refrescarse.

La verdad es que te resulta extraño estar allí sentado viendo correr un agua totalmente roja. No me extraña que los de la Nasa vayan hacer experimentos allí pensando que están en el planeta Marte, porque según dicen la vida que hay en este río es la misma que puede haber en Marte. Ni un pez, ni una rana, nada; el agua y sus bacterias microscópicas solamente.

Una alternativa mas para conocer algo nuevo.

Es visita obligada el museo. El interior de la casa Victoriana es una curiosidad más que se suple con pasear por el barrio inglés. El recorrido en el tren muy obligado no es, pero si conveniente. La visita a la mina Peña de Hierro te hace dar una idea de como son las explotaciones a cielo abierto, aunque no tiene compración con Corte Atalaya que no te dejan visitarla.

Todo el paquete cuesta 17€, tampoco es mucho y te garantizas verlo bien. Para ver ambiente es mejor no salir del hotel, por lo menos en Semana Santa o ir a Graalema a ver su gruta que no merece mucho la pena porque para eso está la de Avila, mucho más completa.