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Seguimos la pista siempre a la derecha y por las rodadas más usadas. Creo que es la 3ª salida a la izquierda; justo antes de dejar el cortafuegos hay en su medio un montículo de tierra, esa es la señal con la que me quedé y no se cuanto durará allí. Es como lo de las migas del cuento.
A partir de aquí todo es bajada hasta la casa de Diganzales, que es donde nos apeamos de los vehículos. Decir que esta casa está totalmente derruida, teniendo a su izquierda un hermoso enclave de vegetación mediterránea que nos alegra la vista después de tanto pino. Y es fácil ver algún ciervo comiendo por allí.
Desde aquí nada mas es seguir por una pista con dirección al río Alagón, para una vez en su cauce ver lo que tenía escondido el pantano. Seguimos caminado por él hacia arriba para pasar rápidamente a la provincia de Salamanca. Recomendación para los que no conocen los lugares o son propensos a perderse:llevar copia del mapa cartográfico del ejército L - Miranda del Castañar 12 - 22.
El primer y único escollo del día es salvar un profundo corte que hace el terreno; para ello decidimos abordarlo por su parte superior y evitar así alguna caída que nos chafe el día. Una bajada y un arroyuelo que lleva un hilo de agua de las últimas lluvias. Siguiendo el brillar del agua, observamos que al dejar la peña y adentrarse en el barro desaparece; enseguida nos viene a la cabeza el río Guadiana. Pero no, el poco agua discurre entre las grietas que el barro ha dejado al cuartearse por el sol del verano.
Pasada esta pequeña dificultad todo el camino se hace por la margen derecha del río Alagón. Unas revueltas más para ver al fondo Martinebrón o lo que queda de él.
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